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No es culpa de nadie, ni mucho menos se debe uno resistir a los aperitivos de días festivos, ya sea fin de cursos, cumpleaños, grito de independencia, navidad, etc. El comer, no tiene nada de malo, al contrario es necesario, pero, ¿qué pasa cuando nos pasamos del nivel soportado?, sentimos ese curiosito dolor estomacal. ¿A qué se debe esto? 

Uno de los procesos más complejos de nuestro organismo es precisamente el que realiza el sistema digestivo, comenzando desde el momento en que masticamos en nuestra boca, hasta retirar nuestros productos de desecho por donde ya saben, Este ciclo permite que absorbamos los nutrientes esenciales para el óptimo funcionamiento de todos los órganos y sistemas del ser vivo, es el que provee la energía para que las demás maquinas puedan operar, he aquí la importancia de consumir alimentos balanceados y ricos en nutrimentos esenciales, equilibrar los elementos que el organismo requiere, en la proporción que requiere, no introducir más grasas que proteínas cuando estas son más importantes si tienes una vida activa. 

En las fiestas o x eventos, acostumbras aprovechar ese permiso de consumir un poco más de lo cotidiano, en otras palabras, Devoras todo!, sin embargo pocas horas después empiezas a sentir un cansancio, sueño, dolor muscular, pesadez, incluso por sorprendente que sea bajo nivel de energía. Esto se debe a que nuestro sistema digestivo donde uno de sus principales órganos es el estómago, realiza un almacén temporal de comida mientras el ácido gástrico realiza la tarea catabólica de transformar la comida que se encuentra en grandes porciones a diminutos cúmulos de materia mas suavizada, después de esto se continua el proceso, cuando le toca el turno al intestino grueso, este tiene; mediante unos poros succiónales la tarea de absorber los nutrientes que hagan falta al organismo y así proveer de energía. 
Pero cuando comemos más nuestro estómago, se saca de onda y antes de quedar totalmente lleno envía la materia a medio degradar al intestino, esto lo hace para no sobrecargar el estómago esperando que se degrade totalmente, entonces, por esto; cuando nuevamente esa materia semidegradada llega al intestino grueso, en vez de servir para ser absorbida tapa los poros, lo que provoca que el contenido no reduzca su volumen, se acumule, más y más cantidad de comida, y termine por provocar un espasmo que es causado por el sobre estiramiento del intestino, lo que es conocido como indigestión estomacal. Esta es una señal que indica – ya párale – y entonces viene una respuesta automática: la sensación de ir a defecar o miccionar, lo cual después de una cena variada incluso en ocasiones, puedes encontrar en tus heces partes casi intactas, lo siento es la verdad. 
Esto se puede tratar y evitar, mediante bicarbonato de sodio, (sal de uvas, alkaseltzer), podemos acelerar el proceso de degradación de las partículas que quedaron atrapados en los poros succionadores y así se pueda continuar trabajando, es como un filtro de jugo de naranja, si no retiras la fibra que sale de la naranja, dejara de caer jugo al recipiente, y también se puede prevenir comiendo en exceso, pero dándole el tiempo a que nuestro estomago reciba la comida la degrade y la pase, así tendrá oportunidad de volver a recibir comida sin complicaciones, y no tendrá que darte un aviso o un grito del cuerpo humano.

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