7:07
0
La tecnología siempre ha sido esa proyección de todo aquello que el hombre quiere automatizar, esa aplicación de conocimientos que tanto apoya como esclaviza mentes en su supuesto aprovechamiento. 

Siempre que un científico elabora un programa o proceso automatizado se conmemora como un logro. Ejemplos como el que se logre hacer que un equipo tecnológico opere sin darle instrucciones o una enzima que catalice de manera automática una hormona, son grandes avances que supuestamente están apoyando al bienestar social. 

Y no podemos negar que los ámbitos que han logrado los mayores avances en la sociedad son los del campo de la medicina, con aportes que si bien han prolongado la esperanza de vida, también apoyan con múltiples padecimientos a los que les han encontrado un tratamiento fiable o erradicado dicho malestar. Sin embargo muchos avances como los de la tecnología han impresionado precisamente por la gran demanda y su acelerado avance en la sociedad, por mencionar la tecnología móvil, que por supuesto a pasos agigantados ha terminado por consumir al “consumidor”. 

Los teléfonos celulares han cambiado por Smartphone, cuyas aplicaciones respaldan su nombre ejecutando múltiples tareas en un solo dispositivo, cosa que el pasado solo hubiese sido una idea, con la adición de nuevas tecnologías como WiFi, NFC, GPS, datos a gran velocidad, entre muchos otros nos han inundado en un mundo casi infinito de interacciones con los demás, pero hay que mencionar, un tipo de interacción diferente a lo ordinario, pues hemos hecho a un lado la comunicación directa, ahora transformada en mensajes por redes sociales o mensaje privados. 

Desde pequeños los niños ya exigen un móvil, esto para estar en “conexión” con los demás, lo cual requiere tener un equipo que cumpla esas demandas, además de los fetiches que seducen en la tecnología, de aquí nacerá un pequeño adicto que desde pequeño se someterá a una costumbre que en el paso de los años culminará en un grave problema social y de consumismo. 

Muchos de los usuarios de Smartphones han aceptado que les es imposible separarse de una conexión móvil, y que cuando esto ocurre de inmediato se dirigen a los equipos portátiles o de computo para continuar esta adicción, el no contar con terminales de internet inalámbrica o el típico “internet caído” hacen que los usuarios pierdan la hipnosis de la tecnología y la conexión, provocando cambios en el estado de ánimo. 

En un razonamiento; si el teléfono móvil es lo último que vez antes de dormirte y lo primero al despertarte. ¿Quién está consumiendo a quien?

Sigue por E´mail