Mientras cada día el consumo de vehículos es mayor en cada uno de los países desarrollados, otras grandes concentraciones de población optan por una alternativa más económica tanto de precios como de consumo, esto en gran parte por el aumento de los precios del combustible.

La mayoría de los usuarios citadinos están eligiendo las nuevas opciones de vehículos compactos, subcompactos, estamos hablando de pequeños sedanes y hatchback, dándose la tranquilidad que su consumo de consumo será equitativo al uso que le darán, además de muchos más beneficios como una buena zona de aparcamiento, refacciones más accesibles y por qué no considerarlo; menos emisiones.
En este punto las emisiones están destacando pues los motores de combustión interna están causando estragos en las condiciones ambientales, y es que hicimos de los medios de transporte una necesidad y de estos motores, los más eficientes.

Parte del éxito de la gasolina sobre otros combustibles es que representa la opción más “barata” para el vehículo, dependiendo su octanaje (capacidad de explosividad de los combustibles) frente a otros combustibles, como etanol, diesel, gas, biodiesel, biogás, etc. cuyos motores y otros ajustes son de más caros y de más difícil acceso.