Por: David Villareal
Cuando era pequeño, a diferencia del resto de niños que acudían con gran ilusión al zoo para ver a los majestuosos leones, los alborotados chimpancés y sus cabriolas, y los orondos elefantes, regresaba a casa con cierta decepción y el sabor amargo de ver encerrados a todos aquellos animales que naturalmente deberían haberse criado en su hábitat natural.
¿O a caso no es deprimente ver al rey de la selva encerrado en un cubículo y sin posibilidad alguna de disfrutar de su naturaleza persiguiendo animales por la sabana?
Algo así me sucede al encontrarme con superdeportivos que jamás salieron del garaje-museo de su propietario. Vivimos en un momento bonito e ilusionante en lo que respecta a los deportivos más potentes, rápidos y eficaces de cuantos se hayan construido.

Estoy seguro de que por cada superdeportivo kilómetro cero que nos encontramos en las plataformas de venta y subasta de exóticos más conocidas, existen varios deportivos de ese mismo propietario que sí vieron la luz del sol. Es evidente que el coleccionista que atesora varios deportivos muy exclusivos en su garaje no utilizará un utilitario cualquiera para el día a día. En algunos casos, como el del famoso Sultán de Brunei (dicen que acumula más de 5.000 coches), las colecciones son tan extensas y espectaculares que su propietario tendría dificultades reales para encontrar tiempo para probar todos sus deportivos.

Me bastó una búsqueda en JamesList para encontrarme con decenas de exóticos como nuevos, con apenas unos kilómetros recorridos y nombres tan sugerentes como Bugatti Veyron, Ferrari Enzo, Ferrari FXX, Ford GT, Lamborghini Murciélago, Lamborghini Reventón, Mercedes SLR McLaren, Porsche 959, Porsche Carrera GT.